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El control de las emociones

Las personas diagnosticadas con un trastorno de la personalidad presentan dificultades para integrarse en la sociedad debido a sus problemas para regular sus emociones, inclusive individuos sanos difieren en la frecuencia con la cual se irritan, enojan o se sienten tristes.

Científicos han publicado un estudio en el cual demuestran que ciertas áreas del cerebro afectadas en las personas con un diagnóstico clínico también se pueden ver afectados en individuos sanos.

Todas las personas se diferencian en que tan a menudo se sienten felices, tristes o enojados y también en la intensidad con la cual expresan dichas emociones.

Esta variabilidad es parte de nuestra personalidad y puede ser percibida como un aspecto positivo que aumenta la diversidad de la sociedad.

Sin embargo, hay personas a las cuales les resulta más difícil poder regular sus emociones lo que tiene un impacto grave en su trabajo, su vida familiar y social.

Estos individuos pueden tener un diagnóstico inestabilidad emocional tales como el Trastorno Límite de la Personalidad o el Trastorno de Personalidad Antisocial.

Estudios previos han demostrado que las personas diagnosticadas con trastornos de inestabilidad emocional exhiben una disminución en el volumen de ciertas áreas del cerebro.

Los investigadores del Instituto Karolinska querían saber si estas áreas también estaban asociados con la variabilidad en la capacidad de regular las emociones que se pueden encontrar en los individuos sanos.

En esta investigación se proporcionó a 87 sujetos sin un diagnóstico mental de ningún tipo un cuestionario clínico y les solicitó que calificaran en qué medida tenían dificultades con la regulación de sus emociones en su vida cotidiana.

Los cerebros de los sujetos fueron escaneados posteriormente con Resonancia Magnética (MRI). Los científicos descubrieron que un área ubicada en el lóbulo frontal inferior, llamada Corteza Orbitofrontal, presentó volúmenes más pequeños en los individuos sanos que reportaron tener problemas con la regulación de sus emociones.

Entre más dificultades presentaban, menor era el volumen detectado.

Esta misma zona cerebral era reconocida por tener un volumen inferior en los pacientes con diagnósticos de Trastorno Límite de la Personalidad y el Trastorno de Personalidad Antisocial, los cuales se caracterizan por su inestabilidad para la regulación emocional.

Resultados similares también fueron encontrados  en otras áreas cerebrales las cuales se caracterizan por ser importante para la regulación emocional.

“Los resultados apoyan la idea de la existencia de un continuo en nuestra habilidad para regular las emociones y si usted se encuentra en el extremo de este espectro, es más propenso a presentar dificultades en la adaptación a la sociedad lo cual puede conducir a un diagnóstico psiquiátrico”, afirmo el Profesor Asociado Predrag Petrovic, autor principal del estudio e investigador en el Departamento de Neurociencia Clínica del  Instituto Karolinska.

De acuerdo con esta idea, estos trastornos no deberían verse categóricamente, cómo si tiene la condición o no, más bien deberían ser considerados como una diferencia extrema de la variabilidad normal de la población.

La nota de prensa original del Instituto Karolinska puede ser consultada aquí>>

Abstract disponible en: Social Cognitive and Affective Neuroscience, online >>

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