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El estrés es una parte normal y natural de nuestras vidas, ocurre como respuesta a una amplia variedad de circunstancias.

Es una reacción evolutiva que se activa por la sensación de falta de control y que prepara a nuestro cuerpo para enfrentar una situación difícil y potencialmente peligrosa.

El estrés tiene múltiples efectos en el cuerpo, pero su objetivo esencial es prepararnos para la acción inmediata: luchar o huir.

El estrés también altera la mente y los procesos de toma de decisiones, todo con el fin de afrontar el contexto actual de forma rápida y decisiva.

Causas del estrés escolar

El estrés surge como una respuesta evolutiva que estaba orientada a mantenernos vivos y a salvo de las amenazas físicas a las que nuestros antepasados se tenían que enfrentar a diario en la lucha por su supervivencia.

Sin embargo, actualmente la mayoría de dichas situaciones son ajenas a nuestro diario vivir, el estrés es sentido hoy en día como respuesta a la presión del trabajo, problemas en una relación, problemas de dinero entre otras posibles causas.

El estrés es una respuesta de un solo tipo para todos (activación del sistema nervioso simpático, liberación de catecolaminas, cortisol y encefalina, aumento en la sangre de la glucosa etc.), no es una respuesta que se adapte a las circunstancias específicas por lo cual puede ser contraproducente, debido a todos los procesos fisiológicos que conlleva, el estrés prolongado puede tener efectos devastadores en la mente y el cuerpo.

La educación según el modelo occidental se basa en la tensión constante.

Siempre hay objetivos por cumplir, plazos. Pasamos por lo menos una década de nuestra vida estudiando y esto se puede extender a casi dos, si se continúa con un ciclo de profesionalización y especialización, lo que implica a lo largo del tiempo una serie de pruebas periódicas, exámenes de fin de periodos, el estrés está integrado en el sistema educativo.

Pero en si el estrés es por su naturaleza intrínseca una respuesta a corto plazo a un peligro físico y la educación es una empresa a largo plazo, el resultado de la mezcla de estrés y educación puede ser una fórmula para el desastre.

estrés escolar en adolescentes
Fases del estrés

Un cierto grado de estrés es esencial para nuestra salud y rendimiento, sin algo de estrés surge el aburrimiento, la falta de estímulo producto de una falta de estrés, un nivel óptimo de estrés (denominado euestrés) es necesario, nos vigoriza física y psicológicamente, motiva a aprender nuevas habilidades para dominar nuevos retos, en pequeñas dosis nos ayuda a sentirnos relajados y satisfechos, es un ingrediente importante en el aprendizaje sano y productivo.

El estrés en su fase negativa (denominada distrés), comienza cuando el nivel de estrés aumenta y se mantiene a lo largo del tiempo, afecta la salud y el rendimiento, aparecen las enfermedades, aparece la depresión, accidentes, irritabilidad, fatiga, falta de concentración, dificultades de comunicación, baja productividad y creatividad, etc.

Los efectos del estrés estudiantil y el vínculo con la depresión

A través de una cadena de procesos fisiológicos, el estrés estimula la liberación de cortisol en el torrente sanguíneo, lo que tiene efectos de gran alcance sobre todo el cuerpo. Tal vez lo más preocupante, sin embargo, son sus efectos sobre la mente.

estres estudiantil universitario
Eje Hipotalámico-Pituitario-Adrenal

Nos empuja a un pensamiento de todo o nada, lo cual tiene el fundamento lógico de la supervivencia, el comportamiento impulsivo de la solución rápida destinada a sacarnos de problemas inmediatos que podrían poner en riesgo nuestra propia vida.

La cadena de procesos se inicia en el eje Hipotalámico-Pituitario-Adrenal (HPA) en el cerebro.  Investigaciones recientes sugieren que la depresión también se caracteriza por la hiperactividad del eje HPA. En otras palabras, parece que el estrés y la depresión están estrechamente vinculados.

La depresión sería un tipo de respuesta de estrés equivocada que se ha arraigado. Neurológicamente, depresión y estrés crónico no son tan diferentes.

Esto no es tan sorprendente cuando se piensa que el estrés crea una mentalidad de todo o nada, ganar o perder, y la depresión se caracteriza por sentimientos de fracaso persistente y baja autoestima.

El estrés escolar y la educación

El sistema educativo cada vez más competitivo y orientado al mercado tiende a generar más presión.  Sus consecuencias más visibles son el absentismo escolar y laboral, accidentes, diversas enfermedades, suicidios, depresión, consumo de alcohol y droga, entre otros.

El estrés no solo afecta a los estudiantes sino también al profesorado, el cual se puede ver reflejado en fenómenos tales como el absentismo por bajas médicas,  dificultades en la relaciones con el alumnado y otros compañeros, descenso del interés por su trabajo, aumento de la agresividad.

Por otro lado en los alumnos no están exentos del estrés, algunas causas de este padecimiento en la infancia puede incluir alguna de las siguientes circunstancias:

  • Fracaso escolar
  • Fallecimiento, separación o abandono de alguna persona cercana (padres, hermanos).
  • Sentimientos de abandono o de no ser querido.
  • Fracaso en sus relaciones con otros niños/as.
  • Carencia de afectividad.
  • Ausencia de modelos y valores sociales.
  • Insuficiente tiempo para jugar o relajarse.
  • Nivel muy alto de exigencia escolar o personal.
  • Excesiva dependencia de la televisión o videojuegos.
  • Malos hábitos alimentarios, salud, higiene.

El estrés tiene cada vez más incidencia en los escolares, en muchas ocasiones, los estudiantes se ven sometidos durante mucho tiempo a los estresantes, sin que exteriormente manifieste alteraciones significativas.

Síntomas del estrés en los estudiantes

Los síntomas suelen estar, muchas veces enmascarados por diversos trastornos del comportamiento, dando una imagen totalmente engañosa.

La manifestación de los síntomas es muy diferente según la edad y personalidad del niño, hacia los 3 años se manifiesta a través de condiciones graves de carencia emocional, por tanto se presenta retraimiento, indiferencia, retraso en el comportamiento motor y especialmente en el lenguaje.

De los 3 a los 12 años, las manifestaciones sintomáticas incluyen alteraciones del sueño, apetito, falta de autonomía para vestirse y controlar esfínteres, o sea una necesidad constante de llamar la atención de los adultos.

Hacia la adolescencia, las manifestaciones cobran mayor complejidad y están vinculadas a modificaciones psicoafectivas propias de la edad.

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Estrategias de control y mitigación del estrés

La mejor forma de enfrentar el estrés es que las personas ejerzan una respuesta positiva ante los cambios que se van produciendo en su vida.

Eliminar por completo el estrés es algo imposible y poco conveniente, el mejor tratamiento es tratar de mantenerlo en su fase positiva y utilizarlo como una fuerza impulsora, impidiendo que se convierta en un elemento perjudicial e inhibidor.

 

Estas son algunas de las estrategias para controlar el estrés:

Realizar ejercicio físico: la actividad física ayuda a reducir los niveles de cortisol y que el cuerpo recupere su estado normal. No es casualidad que el ejercicio sea uno de los antidepresivos más poderosos.

Seguir una dieta sana: los malos hábitos alimenticios, bebidas con cafeína, bajo consumo de las calorías y una dieta desequilibrada reducen la resistencia al estrés, para evitar esto es necesario agregar alimentos ricos en vitaminas, calcio y magnesio (frutas, lácteos verduras); y beber al menos dos litros de agua al día.

Dormir las horas suficientes: en niños lo mínimo son diez horas diarias, el sueño es fundamental para reponer las energías gastadas durante el día y ayuda a que nos recuperemos de situaciones estresantes.

Tener hobbies: tener pequeños momentos placenteros realizando alguna actividad que nos apasione, ayuda a relajarnos y desconectarnos de los problemas que nos preocupan.

Aprender técnicas de relajación: los ejercicios de relajación pueden ayudar a compensar los efectos involuntarios de estrés, llevando la mente consciente a un estado de calma favoreciendo la disminución del estrés.

Vivir y estudiar en un ambiente positivo: uno de los mayores estresantes sobre todo en niños es el ambiente familiar tenso, sin confianza, con malas relaciones interpersonales, es necesario crear ambientes optimistas donde se fomente la autoestima y se cree confianza entre sus miembros.

Por último, esta la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) que en los casos más extremos, permite examinar y ajustar el vínculo entre el pensamiento y los  sentimientos, y desactivar la respuesta automática al estrés en situaciones en las que no está estrictamente justificada.

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