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Un reciente estudio revela cómo el estrés en los primeros años de vida disminuye la capacidad de las personas en la adultez para experimentar el entusiasmo y la experiencia del placer.

Este es una de las razones por las cuales la experiencia del estrés en la primera infancia es un importante factor de riesgo para la depresión.

Los estudios al respecto han revelado como los niños abandonados o maltratados tienen  casi el doble de posibilidades de experimentar depresión más tarde en sus vidas.

Una de las posibles causas explicativas está en cómo el cerebro procesa de forma particular la negligencia y el abuso el cual se asocia con la sensibilización de los circuitos cerebrales implicados con la amenaza y que conducen a la respuesta de estrés, lo cual también puede disminuir el procesamiento de la respuesta de recompensa en el cerebro y reducir la capacidad asociada de las personas para experimentar emociones positivas.

El doctor Jamie Hanson, autor principal del estudio explica al respecto:

nuestros análisis revelaron que existe una ventana de unos dos años durante principios y mediados de la adolescencia, en la cual se produce una disminución anormal de la respuesta del cuerpo estriado ventral para generar gratificación sólo en aquellos adolescentes que sufrieron de abandono emocional, una forma relativamente común de adversidad en la niñez en la cual los padres son emocionalmente insensibles y no disponen de tiempo para sus hijos de manera persistente.

El estudio realizó un seguimiento a 106 adolescentes entre los 11 y 15 años de edad.

Se les realizó una resonancia magnética cerebral con dos años de diferencia para observar las discrepancias.

También se les pregunto sobre su estado de ánimo y cualquier experiencia de negligencia y abuso.

Los investigadores se centraron el cuerpo estriado ventral ya que es una estructura que ha sido asociada como de vital importancia para sentir emociones positivas y disfrutar de las experiencias gratificantes.

Dr. Hanson explica que una menor actividad de esta área está vinculada a la depresión:

Es importante destacar que hemos demostrado que la disminución del cuerpo estriado ventral predijo la aparición de síntomas depresivos durante este periodo clave del desarrollo.

nuestro trabajo es consistente con otros estudios recientes realizados para identificar el núcleo del procesamiento de la gratificación deficiente en la depresión y pone aún más de relieve la importancia de considerar este tipo de vías de desarrollo en los esfuerzos para proteger a las personas expuestas a la adversidad en la niñez y posteriormente a la depresión.

El doctor John Krystal editor de Biological Psychiatry, donde fue publicada esta investigación, afirmó al respecto:

Esta revelación es importante ya que sugiere que una vía neuronal a través de la cual el estrés en los primero años de vida puede contribuir al desarrollo de la depresión.  Además sugiere que los sobrevivientes de traumas en su primera infancia y sus familiares pueden beneficiarse de aprender sobre la posibilidad de las que podrían aparecer más tarde en la vida.  Esta preparación podría ayudar a orientar una intervención temprana.

Este artículo se reproduce a partir de información proporcionada por Elsevier.

Fecha de publicación: 29 de octubre de 2015

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1 COMENTARIO

  1. Si de pequeños aprendemos a etiquetar bien las emociones estaremos generando una sana inteligencia emocional.
    Si una persona ha sufrido abusos y ha derivado su etiquetado emocional en experiencias negativas,su control e inteligencia emocional se ven comprometidos.
    Vamos aprendiendo a lo largo de la vida,pero en la infancia se crean muchos de los cimientos con los que vamos a trabajar después en nuestra vida.
    Pero,todo lo que se ha «mal – aprendido» también se puede desaprender.

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