viernes, noviembre 27, 2020

El sueño en tiempos de pandemia

¿Qué os admira? ¿Qué os espanta?
sí fue mi maestro el sueño,
y estoy temiendo en mis ansias,
que he de despertar, y hallarme
otra vez en mi cerrada
prisión, y cuando no sea
el soñarlo solo basta:
pues así llegué a saber
que toda la dicha humana
en fin pasa como sueño.

Calderon de la Barca  

El sueño o la actividad onírica en la que nos sumimos todas las noches un proceso fisiológico vital a través del cual el organismo logra su restauración, homeostasis y conservación de la energía.

El primer paso que dio el Psicoanálisis en su formulación teórica sobre el sueño, fue que todo sueño tiene un sentido, pero que éste solo aparece después de ser interpretado.

Podemos decir que cualquier problema en el dormir que genere siempre una interrupción del reposo en una forma recurrente estaríamos hablando de uno de los más comunes trastornos del sueño, el insomnio.

El insomnio es un problema de salud altamente prevalente, es decir, significativamente extendido en la población general, que se manifiesta en los consultorios médicos y psicoterapéuticos con la queja explícita de la dificultad para conciliar el sueño, dificultad para mantener el sueño o despertares tempranos.

Esta dificultad no siempre llega al ámbito de la consulta profesional, muchas personas buscan resolver el insomnio por sus propios medios, lo que implica opciones que van desde la autoayuda hasta la automedicación o el abuso de sustancias (alcohol).

Definirlo como un problema de salud no es una expresión caprichosa, ya que el insomnio, repercute dañinamente en la salud de la persona. El costo psicológico es significativo para aquellos que sufren de este problema, un ejemplo de ello son los trabajadores de la salud, cuyos sueños en tiempos de pandemia, son similares a los de veteranos de guerra y al personal de emergencias que responde a los grandes desastres, según Deirdre Barrett, una profesora de Harvard que estudia que el fenómeno del sueño en el mundo.

La evidencia muestra que muchos están luchando por dormir y esto se ve revelado en el aumento del 14,8% en las prescripciones de medicamentos para conciliar el sueño que se vio entre mediados de febrero y mediados de marzo en Estados Unidos, donde las ventas de melatonina, la cual se comercializa sin receta, subieron 44% durante el último año si considera el período entre febrero y abril.

La cuarentena o el aislamiento social que se está viviendo en nuestra cotidianidad para evitar la propagación del coronavirus está afectando a nuestros hábitos y nuestro patrón del sueño no se escapa a la nueva realidad, la falta de descanso puede complicar no sólo la resiliencia física y el bienestar fisiológico (la resistencia al estrés), sino también la salud mental.

Las causas de ese desequilibrio podrían ser: la falta de exposición directa a la luz solar, la desregulación el sistema circadiano; la reducción de la actividad física, las preocupaciones constantes por la incertidumbre de la situación actual de la Pandemia, el convertir el dormitorio o la cama en un espacio de trabajo, o bien acostarse demasiado tarde, o una exposición excesiva a las pantallas y las redes sociales, sea cual sea la causa de los trastornos del sueño como el insomnio.

Es evidente que el aislamiento social obligatorio trae consigo algo que cada vez se hace más presente y que estuvo puesto desde el primer momento cuando se habló de enemigo invisible, sin reparar que ese enemigo está encarnado en un cuerpo, y es ese cuerpo que lo manifiesta a través de un cuerpo que no descansa, un cuerpo preparado para la supervivencia instalado en un clima de pánico generalizado, provocando un «estado de excepción», con graves limitaciones al funcionamiento de la vida cotidiana.

Fuera de ese motor trágico de La vida es un sueño (donde todos queremos despertar), en donde radica el problema del destino, como una confusa circularidad de observar el dramático hecho preestablecido de la Pandemia, no deja de llamar la atención este contexto histórico en donde un cuerpo del cual el virus en invisible al ojo humano, no escapa, y para nada es invisible al proceso onírico.

Fernando Javier Ferreyra
Fernando Javier Ferreyra
Fernando Javier Ferreyra es Médico Especialista en Psiquiatría y Medicina Legal, magister en Drogodependencia de la Universidad Nacional de Córdoba. es actual profesor titular de la Cátedra de Psicofarmacología de la Carrera de psicología y profesor Adjunto de las Cátedras de Psicología Clínica y Psiquiatría del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Fundación H. A. Barceló.
enlaces patrocinados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

5 habilidades psicológicas importantes para emprender o trabajar por cuenta propia

Los emprendedores a menudo enfrentan una batalla a la hora de iniciar o hacer crecer sus ideas de negocio.  Sin embargo, es más probable...

Síguenos en:

58,676FansMe gusta
7,612SeguidoresSeguir
1,531SeguidoresSeguir
Advertising