viernes, diciembre 4, 2020

El perfeccionismo como debilidad y no como virtud

Ser perfeccionista es una cualidad que a menudo se valora positivamente en nuestra sociedad. Se vincula con el éxito, con las personas bien preparadas y que tienen la cabeza bien amueblada.

Sin embargo, los rasgos de perfeccionismo normalmente vienen derivados de problemas psicológicos tales como la ansiedad, el trastorno obsesivo-compulsivo o el estrés. También con ciertas preocupaciones o angustias originadas por miedos e inseguridades propias.

En consulta es habitual encontrarse con perfiles altamente perfeccionistas que necesitan ayuda para encontrar formas de ver la realidad de sí mismos. En estos casos, es necesario profundizar en la raíz de los problemas para reducir los niveles de emoción negativa de una forma eficaz.

Perfeccionismo y salud mental

A pesar de que la mayoría de la población no podría decir a ciencia cierta si el perfeccionismo es algo bueno o malo, las evidencias muestran que las conductas que lo producen tienen consecuencias negativas para la salud mental de la persona.

Suele asociarse con personalidades vulnerables y poco resistentes. También es un rasgo que termina causando problemas en las relaciones con los demás, puesto que las personas que buscan alcanzar constantemente la perfección suelen esperar lo mismo de quienes les rodean, igualmente de su cónyuge o pareja que de familiares o amigos.

Otra característica mental del perfeccionista es que suele tener tendencia a esconder el dolor y otras emociones “negativas”, puesto que esto podría dejar su idílica perfección en entredicho.

Tratamiento del perfeccionismo

El método más eficaz para tratar este problema es la terapia psicológica. Es la vía por la cual las personas que lo sufren son capaces de reformular sus ideas y pensamientos. Un terapeuta especializado puede ayudar ciertamente a reducir los niveles de exigencia que un perfeccionista requiere para sí mismo.

La terapia a aplicar se centra normalmente en el tratamiento de los problemas que llevaron a esa persona a desarrollar rasgos perfeccionistas, como por ejemplo:

  • Miedo al fracaso.
  • Necesidad de ser admirado.
  • Comportamientos excesivamente complacientes.
  • Obsesión con el triunfo.

Algunas de las herramientas que suelen utilizarse terapéuticamente para medir niveles de perfeccionismo de una persona y su angustia psicológica asociada, son la Escala Multidimensional de Perfeccionismo y la Escala de Auto-Presentación Perfeccionista, ambas desarrolladas por Gordon Flett y Paul Hewitt, A raíz de los resultados obtenidos en su aplicación puede decidirse con mayor seguridad el tipo de terapia más conveniente para el paciente.

Tipos de terapia para tratar el perfeccionismo

A menudo se suele utilizar la terapia cognitivo-conductual para el tratamiento de esta conducta. El objetivo es demostrar al afectado que la perfección no tiene por qué ser siempre el objetivo final de cualquier tarea que se proponga. Además, ayuda a poner énfasis en los errores y prejuicios que comete el perfeccionista a la hora de valorar a las personas y sus actos.

Otro de los sistemas que es válido para tratar el perfeccionismo es el modelo teórico de sistemas familiares. Sobre todo cuando se tiene constancia de que esta actitud se ha fraguado dentro de la unidad familiar afectando de lleno a uno de sus miembros.

La hipnoterapia también ha demostrado ser eficaz en ciertos pacientes, especialmente cuando se ha de cambiar patrones de pensamiento. Trabajar y ajustar el “todo o nada” clásico que suele ser común en los perfeccionistas es la forma en que la hipnoterapia consigue resultados óptimos.

Y por supuesto las terapias conversacionales, en las que un terapeuta siempre puede usar las escalas de Flet y Hewitt para mostrar las formas y el nivel en que el perfeccionismo condiciona al afectado.

Autoayuda para mitigar el problema

Si tienes pensamientos estresantes relacionados con conductas perfeccionistas lo ideal siempre es que acudas a tu psicólogo de confianza. Pero has de saber que hay ciertas pautas que pueden ser beneficiosas si se ponen en práctica por uno mismo.

Intenta desafiar los pensamientos tipo “todo o nada”, “bien o mal”, “negro o blanco” intentando encontrar puntos intermedios y aceptarlos como válidos. Recuerda que un fallo no supone una derrota, sino que es un elemento a superar. Piensa en que todas las personas tienen defectos y cometen errores por igual.

Coge un papel y lápiz y trata de escribir una lista de cosas buenas sobre ti mismo en el área en que mayor necesidad de ser perfecto sientas. Pon esta lista a la vista en un lugar donde puedas verla a menudo. Trata de leerla al menos un par de veces al día.

Refuerza los pensamientos positivos en contra de los negativos. Trata de realizar alguna tarea que se te de bien y donde te exijas mucho a ti mismo, pero sin esforzarte al 100% en ella, ¿qué sucede?

Comparte tus éxitos y fracasos con la familia y amigos, sin tapujos. Busca su apoyo si lo necesitas cuando algo no sale como tu consideras que debe ser y valora positivamente sus opiniones y consejos.

Recuerda que puedes poner en práctica estos consejos antes de decidirte por acudir al psicólogo, pero ten en cuenta que, en ocasiones, tratar de forzar ciertas actitudes por cuenta propia puede ser contraproducente y empeorar la situación.

Alejandro Vera Casas
Alejandro Vera Casashttps://grullapsicologiaynutricion.com/
Soy psicólogo y nutricionista. Me gradué en 2014 y desde entonces he continuado mi formación como profesional a la par que he intentado ayudar a otras personas a sentirse mejor. Puedes saber mas sobre mí en Grulla psicología y nutrición.
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