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title: "El macho que habita al hombre: la violencia nombrada como machista"
description: "Un análisis reflexivo sobre la expresión «violencia machista»: ¿proviene la agresión de la animalidad biológica del varón o de un desnorte de la condición humana?"
url: https://www.actualidadenpsicologia.com/el-macho-que-habita-al-hombre/
date: 2026-09-01
modified: 2026-09-01
author: "Kepa Torrealdea Koskorrotza"
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categories: ["Psicología"]
tags: ["Agresividad", "Género"]
type: post
lang: es
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# El macho que habita al hombre: la violencia nombrada como machista

*¿Por qué nombramos la violencia ejercida por un hombre hacía una mujer como **violencia machista**?* Quizás sea sólo un término al uso, que ha acabado incorporándose al decir común por su innegable sentido popular, ya que **"lo macho”**, en tiempo, se ha identificado con una condición de hombre dotado de virilidad, potencia, arrogancia y otras tantas insignias, todas ellas puestas en juego en la seducción y la conquista. Y, también, en la violencia.

Sin embargo, no puedo no pensar que tal expresión, también, busque retratar alguna particularidad sustancial en torno a la génesis del acto violento; ósea: **la animalidad de lo macho**. De ser cierta esta hipótesis, debiéramos preguntarnos si la **condición biológica** (es decir: lo macho) es garantía explicativa del comportamiento violento del varón.

## El antecedente criminológico: la biología como explicación

A lo largo de la historia de la psiquiatría se han dado aportes explicativos del hecho criminal, en esta línea, siendo la más notable o, sin duda, una de las más conocidas, la del médico y criminólogo italiano **Césare Lombroso (1835-1909)** quien planteó una teoría, hoy en día más que rebatida, acerca de la correlación entre el acto criminal y la biología del criminal.

El punto de partida de Lombroso, será señalar que hay un **componente biológico y corporal en la criminalidad**. Es decir que, si observamos a las personas, podremos observar rasgos comunes que nos permitan determinar si una persona es criminal o no.

En base a eso, Lombroso creó **seis tipologías de criminales**, en un intento de ofrecer herramientas de reconocimiento y control (tipologías corporales), así como de explicar el hecho violento en base a una **biología determinista**.

No es difícil imaginarse la *"caza de brujas"* que tuvo lugar en aquel entonces, pues tales patrones tipológicos daban *patente corso* para que las autoridades persiguieran de forma preventiva a quienes sin haber sido culpables de ningún delito, acabaran siendo detenidos y sometidos a medidas terapéuticas y/o coercitivas, por el simple hecho de portar un determinado aspecto físico.

Recapitulando, ¿cuál es, entonces, la similitud entre las tipologías lombrosianas y el sintagma **"violencia machista"**? El punto de concordancia, sería **la anatomía como argumento explicativo**.

## ¿El hombre o el macho?: la trampa del determinismo

Hagamos de abogados del diablo y dialecticemos, brevemente, esta hipótesis. **¿Quién es el que agrede: el hombre o el macho?**

Si pensamos que es el hombre, cada caso de violencia ejercida contra alguna mujer, habrá de ser pensada teniendo en cuenta la **particularidad (de hombre)** del agresor, en base a su subjetividad y a sus pormenores vitales.

Pero si determinamos que es el macho el causante del acto violento, quizás haya poco que comprender, ya que el propio término “machista” alude a las **características sexuales del varón** como origen y detonante del ejercicio violento. Equívocamente, pudiéramos inferir que se es violento porque se es macho y, asimismo, que quien es macho (condición biológica) es sospechoso de violentar. Es decir, la condición de macho sería una tipología más.

## El poder del lenguaje y las ficciones explicativas

Las palabras las carga el demonio, había una máxima de no recuerdo quien. Ciertamente, por una parte, **las palabras visibilizan realidades** y su ausencia, sin embargo, genera el efecto contrario: las invisibiliza.

Sin ir más lejos, el lenguaje inclusivo se basa en esta premisa y es por ello que su uso busca visibilizar el lugar de la mujer como sujeto de derechos, ya que **las palabras rescatan realidades canceladas**, y el lugar igualitario de la mujer en la sociedad, es una realidad omitida y negada desde los tiempos remotos.

También sirven, las palabras, para crear opinión, amalgamar ideologías, ideas o idearios. Y como no, también, para **etiquetar**. Y la etiqueta, si bien tiene la virtud de simplificar y nombrar de un trazo un fenómeno multicausal, tiene (en si) el déficit de generar una suerte de **ficción explicativa completa**, acerca del fenómeno nominado, en el caso que aquí nos ocupa, el de la violencia que un hombre ejerce contra una mujer, por el mero hecho de ser mujer.

## La tragedia humana más allá de la animalidad

¿Acaso no es un tanto confuso (al margen de que estemos familiarizadas con su uso) decir **“violencia machista contra la mujer”**? Dicho de forma sencilla, pareciera que fuese el animal que habita a todo hombre quien ejerciera su violencia contra la mujer (y no contra la hembra).

Y es precisamente aquí donde yo planteo la máxima de que lejos de ser así, es precisamente **la parte humanizada la causante de la tragedia de la violencia**. No la parte animal que nos anida, sino el ser humano atravesado por un **desnorte estructural** que busca en la violencia una huida hacia adelante.

Entonces, quizás no se trate de un uso coloquial. Tal vez, dicha acepción tan solo sea el fruto de un no saber raigal que requiera de un velo de saber que procure certeza diagnóstica: **la anatomía**.

Creo que es sumamente dificultoso poder entender el porqué de los actos violentos de hombres contra mujeres, y es tan doloroso que resulta poco estimulante ponerte a estudiar la lógica subyacente, porque si bien por una parte la empatía por el dolor de las víctimas te quita las ganas, por otro lado, se trata de un fenómeno que reta sobremanera nuestra capacidad de raciocinio, nuestro saber epistemológico y encima **nos interpela en nuestra propia agresividad. Incluso en nuestra propia violencia.**
