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El doble filo del estrés: cómo convertirlo en tu aliado

El estrés, comúnmente marcado como el enemigo de la serenidad, es en realidad una fuerza dual. por un lado agobia pero por otro fortalece. Explora con nosotros lo que el ejercicio, voluntario o forzado, puede enseñarnos sobre nuestra propia biología del estrés, y cómo incluso en los momentos más oscuros, personajes como Viktor Frankl encontraron un propósito transformador. Prepárate para cambiar tu percepción del estrés, de villano a héroe.

Biología del estrés

Cuando hablamos de estrés, debemos mencionar a Hans Selye. Él fue, literalmente, el inventor del término “estrés”, y sus investigaciones sobre la fisiología del mismo dieron inicio a todo un campo científico

Selye propuso que el estrés continuo sin resolver puede llevar a problemas como la ansiedad y depresión, llamándolo distrés. Pero si el estrés mejora cómo funcionamos, se llama eustrés.

Comprobar la diferencia entre estrés voluntario e involuntario en humanos choca con límites éticos, ya que implicaría forzar a otra persona a hacer ejercicio sin su consentimiento. Por suerte tenemos estudios en ratas que arrojan luz sobre esta distinción a nivel biológico

Un estudio de la Universidad Metropolitana de Tokio examinó cómo el ejercicio voluntario (correr en una rueda de manera espontánea) y el ejercicio forzado (que el suelo de la jaula se mueva a modo de cinta de correr) activan neuronas en una región cerebral clave en la respuesta al estrés, llamada Núcleo Paraventricular. Los resultados mostraron que, aunque los ratones corrían distancias similares en ambos escenarios, el ejercicio forzado provocaba una mayor activación de estas neuronas, indicando un estrés más intenso.

Este hallazgo sugiere que, aunque ambos tipos de ejercicio activan la respuesta de lucha o huida, el estrés escogido libremente no es percibido como un desencadenante de estrés severo por el cuerpo.

Distrés: el huésped no invitado

¿Alguna vez te has encontrado atrapado en un atasco de tráfico justo antes de una reunión crucial? ¿O has tenido que lidiar con una emergencia médica que aparece de la nada? Entonces ya conoces el distrés, ese huésped no invitado en nuestras vidas.

Este tipo de estrés no solo es molesto; también tiene implicaciones serias para nuestra salud y bienestar. Aproximadamente una de cada 6 bajas se debe al estrés laboral y el estrés crónico está vinculado a la principal causa de muerte: enfermedades del corazón.

El estrés no solo afecta tu mente; se filtra en cada célula de tu cuerpo, erosionando lentamente tu bienestar general.

Despierta el héroe: eustrés

Imagina que tu cuerpo es como un coche con un sistema de alarma que se dispara con facilidad. Cada vez que te enfrentas a una situación estresante, es como si esa alarma pitara fuerte, haciendo que tu corazón lata más rápido y tu respiración se acelere, preparándote para actuar.

Lo interesante es que, al igual que podemos ajustar la sensibilidad de la alarma de un coche, podemos hacer algo similar con nuestro cuerpo gracias al ejercicio.

Cuando haces ejercicio regularmente, experimentas de forma controlada esos mismos signos de alarma (corazón acelerado, respiración rápida), pero en un contexto positivo y seguro. Lo que descubrieron los científicos es que, al hacer esto a menudo, tu cuerpo comienza a acostumbrarse a estos síntomas de estrés.

Es como si aprendiera que no todos los disparadores de la alarma son una amenaza real, lo que hace que con el tiempo, tu sistema de alarma (tu respuesta al estrés) se vuelva menos sensible a pequeñas cosas.

Esto significa que, en situaciones que normalmente te estresarían, tu cuerpo reacciona de manera más calmada, porque ya «ha estado allí» durante el ejercicio y ha aprendido a no sobresaltarse tanto.

Este efecto se da gracias a una serie de cambios positivos en el cuerpo provocados por el ejercicio, como mejoras en cómo tu cerebro maneja el estrés, cómo se regulan ciertas hormonas, y cómo tu cuerpo controla la inflamación. Todos estos cambios no solo te hacen sentir mejor físicamente, sino que también mejoran tu capacidad para manejar el estrés mental y emocional.

Eustrés en acción, la historia de Viktor Frankl

Neurólogo y psiquiatra austriaco, Viktor Frankl sobrevivió a las atrocidades del Holocausto, una experiencia que no solo puso a prueba su fortaleza física y mental sino que también cimentó su legado en la psicología.

Durante los años más oscuros de su vida, encerrado en los campos de concentración, Frankl observó un fenómeno sorprendente: aquellos que lograban encontrar un sentido a su sufrimiento frecuentemente mostraban una mayor capacidad para sobrevivir. Para Frankl, este descubrimiento no fue menor; fue la luz que guio su existencia a través de la oscuridad, plasmando este fenómeno en su libro “El hombre en busca de sentido”.

La enseñanza más poderosa que Frankl nos deja es que el distrés puede transformarse. No a través de la evasión o la negación, sino encontrando un significado incluso en las circunstancias más adversas.

Cuando el distrés se instala para una larga estancia

Hasta ahora hemos visto cómo el estrés, lejos de paralizarnos, nos puede movilizar para la acción y lo podemos usar a nuestro favor. Pero cuando hablamos de estrés mantenido en el tiempo la cosa cambia.

El estrés prolongado afecta profundamente nuestra salud física y mental, desencadenando una serie de respuestas negativas en el cuerpo. A nivel del corazón se elevan el riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Perturba el sueño y el sistema digestivo, causando fatiga crónica, problemas gastrointestinales como gastritis y síndrome del intestino irritable. Además, debilita el sistema inmunológico, haciéndonos más propensos a infecciones y enfermedades.

Desde el punto de vista psicológico, altera la química cerebral, reduciendo los niveles de neurotransmisores clave y aumentando la susceptibilidad a trastornos de salud mental como la ansiedad y la depresión. En conjunto, el estrés crónico compromete nuestra capacidad para funcionar eficazmente, afectando negativamente tanto nuestro bienestar físico como mental.

Integrar prácticas como la meditación, ejercicio regular, y técnicas de relajación pueden ayudar a mitigar estos efectos, promoviendo un bienestar general. Además, la búsqueda de apoyo profesional cuando el estrés se vuelve abrumador puede ser crucial en la prevención de consecuencias a largo plazo en nuestra salud.

Conclusión

Sin importar las circunstancias, siempre tenemos la libertad de elegir nuestra actitud frente a la vida, transformando así el distrés en eustrés, el estrés que nos eleva y nos impulsa hacia adelante.

En este post hemos visto cómo transformar un desafío en una oportunidad para el crecimiento. Este concepto de superación y resiliencia se refleja también en mi último blogspot «La sociedad de la nieve: Análisis Psicológico». Te invito a leer este artículo en el siguiente enlace.

Referencias

  • Frankl, V. E. (1946).  El hombre en busca de sentido. Editorial Herder.
  • Organización Mundial de la Salud. (2020). Las 10 principales causas de defunción. Recuperado de https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/the-top-10-causes-of-death
  • Sapolsky, R. M. (2004). Por qué las cebras no tienen úlcera: La guía del estrés (3ª ed.). Editorial Ariel.
  • Yanagita, S., Amemiya, S., Suzuki, S., Kita, I. (2007).  Effects of spontaneous and forced running on activation of hypothalamic corticotropin-releasing hormone neurons in rats, Life Sciences, 80(4), p356-363, DOI: 10.1016/j.lfs.2006.09.027
  • von Haaren, B., Ottenbacher, J., Muenz, J. et al. (2016). Does a 20-week aerobic exercise training programme increase our capabilities to buffer real-life stressors? A randomized, controlled trial using ambulatory assessment. Eur J Appl Physiol 116, 383–394, DOI: 10.1007/s00421-015-3284-8
  • Zschucke, E., Renneberg, B., Dimeo, F., Wüstenberg, T., & Ströhle, A. (2015). The stress-buffering effect of acute exercise: Evidence for HPA axis negative feedback. Psychoneuroendocrinology, 51, 414–425, DOI: 10.1016/j.psyneuen.2014.10.019

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