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El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), publicado por la Asociación Psiquiátrica Americana es considerado como el principal referente para psiquiatras y psicólogos clínicos en cuanto a criterios diagnósticos de las diferentes condiciones de la salud mental.

La primera edición de este manual fue publicada en 1952. Si bien hasta la fecha ha pasado por una serie de revisiones a lo largo de los años, aun hoy sigue siendo el texto con mayor reconocimiento en cuanto a la definición de los trastornos mentales.

La versión actual del DSM-5, fue publicada en mayo de 2013, introdujo algunos cambios significativos, describe una gran variedad de trastornos de diversa índole, incluidos los trastornos del estado de ánimo, el trastorno bipolar y afines, los trastornos de ansiedad, trastornos alimentarios y trastornos por consumo de sustancias.

A pesar del gran número de trastornos incluidos en la versión actual del DSM, todavía existen algunas afecciones que no son reconocidas por este manual.

Ciertas condiciones, inclusive, aunque son diagnosticadas por algunos psicólogos y psiquiatras, aun no son reconocidas formalmente como trastornos distintivos en el DSM-5.

 

¿Qué condiciones no aparecen en el DSM-5?

Si bien el DSM contiene un gran número de trastornos, no es necesariamente una lista exhaustiva de cada posible trastorno de la salud mental que podría existir.  Algunas de las condiciones actualmente no reconocidas por el DSM-5 incluyen:

Pero ¿Por qué exactamente algunas condiciones son descritas en el DSM, mientras que otras no lo son?

En muchos casos, se reduce a la cantidad de investigación disponible sobre el trastorno especifico.

Por ejemplo, mientras que la adicción a Internet es un diagnóstico que se ha propuesto, todavía hay una gran controversia sobre si debe considerarse una condición discreta o si puede ser una manifestación algún otro trastorno.

Algunos expertos sostienen que la adicción a Internet presenta muchos de los síntomas asociados con otros trastornos que ya son reconocidos por el DSM, incluyendo el uso excesivo, las consecuencias negativas asociadas con su uso, el retraimiento social y la tolerancia.

Sin embargo, otros sugieren que es prematuro considerar esta condición como un diagnóstico distinto, ya que el término “adicción” es excesivamente utilizado.

Si cada comportamiento obsesivo que genera una satisfacción es una adicción, entonces el termino lo explica todo y nada.

En resumen, las condiciones descritas dentro del DSM suelen tener una larga historia de investigación con abundantes datos empíricos sobre los síntomas, la prevalencia y los tratamientos para respaldar su inclusión.

Para muchos de los trastornos propuestos que faltan en el DSM, esta investigación simplemente no existe, o al menos por el momento.

El caso de la Ortorexia

El término ortorexia fue acuñado por primera vez en 1996 y generalmente se define como una obsesión por una alimentación saludable.

De acuerdo con los criterios diagnósticos propuestos por el médico Steven Bratman, los síntomas de ortorexia incluyen una preocupación por una dieta restrictiva diseñada para lograr una salud óptima.

Tales restricciones dietéticas que a menudo implican la eliminación o restricción de grupos de alimentos enteros.

Cuando estas reglas autoimpuestas se violan, el individuo puede experimentar sentimientos extremos tales como ansiedad, vergüenza y miedo a la enfermedad.

Tales síntomas pueden conducir a pérdida severa de peso, desnutrición, estrés y dificultades con la imagen corporal.

Sin embargo, dichos síntomas no aparecen descritos en el DSM-5, ya que no es una condición reconocida por dicho manual de forma oficial.

¿A que se debe esto?  Ortorexia es una etiqueta relativamente nueva aplicada a una condición que no ha recibido una cantidad considerable de investigación.

El doctor Bratman, no concibió este conjunto de síntomas como un diagnóstico serio hasta que descubrió que realmente existía gente en la cual se podía identificar el diagnóstico propuesto, sino que algunos de ellos podrían estar muriendo a causa de ella.

Aunque no existe una gran cantidad de estudios empíricos sobre los síntomas y la prevalencia de la ortorexia, el Dr. Bratman y otros sugieren que hay suficiente evidencia anecdótica para fomentar la investigación adicional a respecto y su posible consideración como una condición diferenciada.

¿Como se determina que un trastorno haga parte de la clasificación del DSM?

Entonces, ¿Cuáles son los criterios que el comité del DSM emplea para determinar qué trastornos deben incluirse en el manual de diagnóstico?

Desde su creación las revisiones del manual han sido influenciadas por las últimas investigaciones en neurociencia, por aquellos problemas que se habían identificado en las versiones anteriores y por la intención de alinear el manual con la última versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Cuando se inicia el proceso de revisión, más de 400 expertos de diversas áreas, entre ellas psiquiatría, psicología, epidemiología, salud pública, neurología, pediatría e investigadores de la salud mental, participaron en una serie de conferencias internacionales que dan lugar a la producción de monografías destinadas a informar al equipo de trabajo del DSM-5, con el fin de elaborar propuestas de cambios en el manual de diagnóstico.

Una vez que se ha propuesto un trastorno para su inclusión, el comité revisa la investigación existente sobre dicha condición y puede incluso encargar estudios para explorar aún más el trastorno propuesto. En última instancia, la decisión recae en la fuerza de tarea del DSM.

Este proceso de agregar nuevos trastornos no está exento de controversia.

Según un estudio, más de la mitad de los expertos encargados de compilar el DSM-IV tenían vínculos financieros con la industria farmacéutica.

Tales conexiones preocuparon a los críticos, quienes sienten que la inclusión de algunos trastornos puede estar más vinculada a su potencial para generar dinero para las compañías farmacéuticas.

Trastornos como el trastorno de ansiedad generalizada, TDAH y el trastorno de ansiedad social, según los críticos, pueden estar presentes al menos en parte porque estimulan la prescripción de fármacos antidepresivos y ansiolíticos de alto beneficio para las farmacéuticas.

 

¿Qué sucede si un trastorno no está incluido en el DSM?

¿Qué implicaciones puede tener para los pacientes con síntomas de una condición no reconocida por el manual de diagnóstico oficial?

Para algunas personas, podría significar la diferencia entre recibir tratamiento de salud mental y no tener acceso a dicha atención.

Manuales como el DSM o el CIE ayudan a los profesionales clínicos a compartir un lenguaje común para discutir los trastornos mentales, pero también juega un papel importante en asuntos como el reembolso del seguro de salud.

Un diagnóstico reconocido es a menudo un requisito para recibir el pago de la atención de servicios de salud mental.  En algunos casos, los pacientes sólo pueden pagar el tratamiento si reciben un diagnóstico reconocido.

Para algunas personas, no ver su condición descrita en el DSM-5 puede agregar sentimientos de alienación.

Mientras que algunas personas encuentran que el etiquetado de las condiciones mentales es limitante y excesivamente estigmatizante, otros lo encuentran útil y sienten que la inclusión en el DSM representa que sus síntomas son reconocidos por la comunidad científica.

Un diagnóstico oficial ofrece esperanza a los pacientes, quienes finalmente pueden sentir que han encontrado no sólo una explicación a sus síntomas, sino también la posibilidad de que puedan enfrentar o recuperarse de su trastorno.

 

Cambios del DSM-IV al DSM-5

En la actual edición del DSM, algunos trastornos previamente reconocidos fueron eliminados.

Tal es el caso del Síndrome de Asperger, el cual era considerado como un diagnóstico independiente en el DSM-IV, pero fue absorbido bajo el nuevo concepto de Trastornos del Espectro Autista (TEA).

Esta decisión generó una controversia considerable, ya que muchos temían que su diagnóstico previo quedaba en el limbo, además de la posibilidad de una pérdida de derecho a acceso a diversos tipos de servicios de salud esenciales previamente adquiridos.

Mientras que muchos trastornos por uso de sustancias se reconocen en el DSM, aquellos que involucran alimentos, sexo, cafeína e Internet no fueron incluidos en la presente edición. Sin embargo, tanto el uso de cafeína, como la adicción a los juegos en Internet se enumeran como condiciones que necesitan más investigación y pueden ser considerados en futuras actualizaciones del manual.

 

Condiciones que necesitan estudios adicionales

¿Existen otras condiciones que pudieran merecer una futura inclusión en el DSM?

El manual también incluye una sección sobre “Afecciones que necesitan más estudio“. Si bien estas condiciones no se aceptan como trastornos distintos en la versión actual del DSM, el manual reconoce que merecen una investigación más detallada y pueden incluirse en futuras ediciones del manual, dependiendo de la evidencia presentada.

Esta sección del DSM-5 puede ser considerada como una lista de espera. Las investigaciones sobre estas condiciones se consideran limitadas en la actualidad, pero se recomienda seguir estudiando aspectos como la prevalencia, los criterios diagnósticos y los factores de riesgo.

¿Qué trastornos están actualmente enumerados en esta sección del DSM-5?

En la actualidad hay ocho condiciones diferentes que se identifican que necesitan más estudios:

  • Síndrome de psicosis atenuada
  • Episodios depresivos con hipomanía de corta duración
  • Trastorno de duelo complejo persistente
  • Trastorno por consumo de cafeína
  • Trastorno de juego por Internet
  • Trastorno neurocomportamental asociado con la exposición prenatal al alcohol
  • Trastorno de Comportamiento Suicida
  • Autolesión no suicida

Si bien estas condiciones pueden no ser reconocidas como trastornos discretos en este momento, pueden terminar convirtiéndose en diagnósticos de pleno derecho en versiones futuras del DSM.

 

Actualizaciones en tiempo real del DSM

Una de las críticas realizadas al DSM es que el manual a menudo no sigue el ritmo de la investigación actual sobre los diferentes trastornos. Aunque la edición más reciente del manual se publicó en 2013, su predecesor, el DSM-IV, tenía casi 20 años de antigüedad cuando se publicó la quinta edición.

El objetivo de la APA es facilitar la actualización del manual para reflejar las últimas investigaciones y otros cambios en el campo de la psicopatología.

Primero, el nuevo Comité Directivo de la APA, espera aprovechar la inmediatez de la publicación digital para mantener el DSM más actualizado. El objetivo es desarrollar un modelo que permita que el manual de diagnóstico mejore continuamente y base las actualizaciones sobre datos sólidos y evidencia empírica.

Al hacerlo, esperan que el futuro del DSM refleje plenamente los avances científicos más rápidamente que los viejos procesos de revisión, lo que en última instancia servirá para ayudar a los psiquiatras, psicólogos clínicos y otros proveedores de atención de salud mental a servir mejor a sus pacientes.

 

Conclusión

Aunque el DSM-5 no incluye todas las condiciones que pueden existir, es una herramienta importante para el diagnosticar y tratar con precisión las enfermedades mentales. Algunas condiciones pueden no aparecer actualmente en este manual, sin embargo, esto podría cambiar en futuras ediciones si la investigación justifica su inclusión.

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