Cambiar la personalidad
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Las encuestas revelan que la mayoría de nosotros deseamos cambiar algunos rasgos de nuestra personalidad; la transformación es posible, la personalidad es algo que evoluciona con las personas a medida que maduran.

Por ejemplo, la mayoría de nosotros puede tornarse más amable aunque con una mente menos abierta a medida que envejecemos.

Existen investigaciones que muestran las influencias más inmediatas en los rasgos de personalidad, tales como el estado de ánimo del momento, somos menos extrovertidos cuando estamos tristes.

Sin embargo, a pesar de todos estos datos hasta ahora nadie había estudiado si la gente puede cambiar su personalidad por su fuerza de voluntad.

Nathan Hudson y Chris Fraley solicitaron a 135 estudiantes de pregrado completar un test y una encuesta online sobre sus rasgos de personalidad y sobre cómo les gustaría que su personalidad cambiara. (Hudson & Fraley, 2015).

Durante las siguientes 16 semanas, los estudiantes volvieron a contestar las pruebas cada semana.

El descubrimiento clave fue que cuando los individuos señalaron que era el tiempo de cambiar un rasgo de personalidad particular, estos participantes tendían a mostrar más cambios en ese rasgo en la orientación deseada, por encima de los otros estudiantes.

Los tres rasgos de personalidad que más querían cambiar fueron los siguientes:

  • 87% quería ser más extrovertido.
  • 89% quería ser más agradable.
  • 97% quería ser más cuidadoso.

Para estimular el cambio de personalidad, la mitad de los participantes fueron impulsados a realizar cada semana una lista con tres formas en las cuales podrían lograr el cambio que deseaban.

Lo cual en realidad resulto contraproducente, los estudiantes que siguieron estas indicaciones mostraron menos cambios de los que deseaban en su personalidad que los otros.

La razón para que esta estrategia no funcionara puede deberse a que las propuestas para cambiar resultaban muy vagas, tal como simplemente, “ser más sociable”.

En un seguimiento realizado posteriormente con otros 151 estudiantes, solo que esta vez se les solicitó que realizaran una serie de conductas relevantes para adquirir los rasgos de personalidad deseados.

Con este cambio los participantes pasaron de solo escribir una lista a comportarse como querían ser, los investigadores encontraron que las personalidades de los participantes tendían a cambiar acorde con sus deseos de transformación y así lo manifestaron sus comportamientos.

Además se les proporcionó estrategias para ayudarles a cambiar, cada semana fueron entrenados para seguir una serie de pasos para facilitar la transformación de la personalidad, como por ejemplo llamar a un amigo para invitarlo a almorzar, lo cual aumenta la extraversión.

Se les solicitó crear intenciones de implementación de la siguiente forma “si me encuentro en la situación X, entonces voy a hacer Y”, este entrenamiento fue un éxito para lograr el cambio del rasgo de personalidad deseada.

Los cambios observados en la personalidad en estos estudios fueron modestos pero estadísticamente significativos y apoyan el principio de cambio voluntario de la personalidad.

Los investigadores afirmaron:

En conjunto, estos hallazgos apoyan la idea que al menos los rasgos de personalidad de los sujetos y su comportamiento cotidiano pueden cambiar de manera que se alineen con sus metas para la trasformación.

Un análisis profundo sugirió que la transformación se produce a través de un proceso de desarrollo reciproco, o sea: los objetivos llevan a los cambios en el comportamiento, lo cual conlleva cambios en el autoconcepto, lo que provoca más cambios en el comportamiento.

Además como los rasgos de personalidad de los participantes cambiaron en el sentido deseado, sus objetivos declarados se acercaron en consonancia con la idea que realmente habían cambiado, que era lo esperado.

Resulta sorprendente que el tema del cambio voluntario de los rasgos de personalidad no se halla investigado sistemáticamente antes, por lo cual estos resultados resultan novedosos, sin embargo se precisa de más investigación.

Por ejemplo aun no es claro cuánto tiempo duraran los cambios observados en los participantes, ni si realmente fue el deseo de estos lo que produjo los cambios, además existen algunos factores desconocidos, tales como la presión del grupo.

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