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John Bowlby (1907 – 1990) fue un psicólogo y psicoanalista británico el cual creía que el apego que se crea en la primera infancia desempeña un papel fundamental en el posterior desarrollo y funcionamiento mental.

Bowlby, junto con el trabajo de la psicóloga Mary Ainsworth, contribuyó al desarrollo de la teoría del apego.

La teoría evolutiva del apego de Bowlby sugiere que los niños vienen al mundo biológicamente preprogramados para formar vínculos con los demás, porque esto les ayudará a sobrevivir.

Bowlby estuvo muy influenciado por la teoría etológica en general, pero especialmente por el estudio de la impronta de Lorenz (1935). Lorenz demostró que el apego era innato, en los patitos jóvenes y, por lo tanto, tiene un valor de supervivencia.

Según Bowlby las conductas de apego son instintivas y se activarán por cualquier condición que parezca amenazar el logro de la proximidad, tales como la separación, la inseguridad o el miedo.

Bowlby también postuló que el miedo a los extraños representa un mecanismo de supervivencia importante, incorporado por naturaleza.

Los bebés nacen con la tendencia a mostrar ciertos comportamientos innatos, llamados liberadores sociales, que ayudan a asegurar la proximidad y el contacto con la madre o la figura de apego, como por ejemplo, llorar, sonreír, gatear, etc.  Estos son considerados como comportamientos específicos de la especie humana.

Esto es facil de entender, teniendo en cuenta que durante la evolución de la especie humana, los bebés que permanecían cerca a sus madres tenían más posibilidades de sobrevivir y posteriormente tambien tener su propia descendencia.

A partir de estas observaciones, Bowlby planteó la hipótesis de que tanto los bebés como las madres han desarrollado una necesidad biológica de mantenerse en contacto mutuo.

Estos comportamientos de apego inicialmente funcionan como patrones de acción fijos que cumplían la misma función.

El bebé produce conductas innatas de «reflejo social», como llorar y sonreír, que estimulan el cuidado por parte de los adultos. El factor determinante del apego no es la alimentación, sino el cuidado y la capacidad de respuesta o sea la protección.

Inicialmente Bowlby sugirió que el niño solo formaría un apego y que la figura de apego funcionaría como una base segura para explorar el mundo.

Así la relación de apego actuaría como un prototipo para todas las demás relaciones sociales futuras, por lo que su interrupción podría tener graves consecuencias.

Puntos clave en la teoría de Bowlby

1. Monotropía: un bebe tiene una necesidad innata de unirse a una figura de apego principal

Aunque Bowlby no descartaba la posibilidad de otras figuras de apego para el niño, sí creía que debería existir un vínculo primario que fuera mucho más importante que cualquier otro, el cual está representado generalmente por la madre.

Bowlby creía dicho apego era cualitativamente diferente de los apegos posteriores. Él argumento que la relación con la madre era de alguna manera completamente diferente de otras relaciones.

Esencialmente, Bowlby sugirió que la naturaleza de la monotropía, apego conceptualizado como un vínculo vital y cercano con una sola figura de apego, significaba que si no se iniciaba o se rompía el vínculo materno, se producirían graves consecuencias negativas, posiblemente incluyendo los trastornos por carencia afectiva.  La teoría de monotropía de Bowlby condujo a la formulación de su hipótesis de privación materna.

El niño se comporta de manera que provoca contacto o proximidad con el cuidador. Cuando un niño experimenta una mayor exaltación, él o ella envía señales a su cuidador. El llanto, la sonrisa y la locomoción son ejemplos de dichos comportamientos. Instintivamente, los cuidadores responden al comportamiento de sus hijos creando un patrón recíproco de interacción.

2. Un bebe debe recibir el cuidado continuo de esta única figura de apego principal durante aproximadamente los primeros dos años de vida

Bowlby afirmó que la función de la maternidad es casi inútil si se retrasa hasta después de 12 primeros meses de edad del bebe, es decir, es este un período crítico, para algunos bebes, los mas resilientes inclusive este periodo se puede extender hasta los dos y medio o tres años.

Si la figura de apego se interrumpe durante este período crítico de dos años, el niño sufrirá consecuencias irreversibles a largo plazo a causa de la privación materna. Este riesgo continúa inclusive hasta que el niño cumple la edad de cinco años.

Bowlby utilizó el término privación materna para referirse a la separación o pérdida de la madre, así como a la falta de desarrollo del apego.

La suposición subyacente de la Hipótesis de Privación Materna de Bowlby es que la interrupción continua del vínculo entre el niño y su cuidador principal es decir, la madre, podría dar lugar a dificultades cognitivas, sociales y emocionales a largo plazo para dicho bebé.

Las implicaciones de este hecho son enormes: si es cierto, ¿debería el cuidador principal dejar a su hijo en una guardería mientras continúa trabajando?

3. Las consecuencias a largo plazo de la privación materna

La privación del apego materno a largo plazo pueden incluir las siguientes consecuencias:

  • Delincuencia,
  • inteligencia reducida,
  • aumento de la agresión,
  • depresión,
  • psicopatía por carencia afectiva.

La psicopatía por carencia afectiva es la incapacidad de mostrar afecto o preocupación por los demás. Tales individuos actúan por impulso con poca consideración por las consecuencias de sus acciones. Por ejemplo, no mostrar culpa por el comportamiento antisocial.

4. Robertson y Bowlby creían que la separación a corto plazo de una figura de apego provoca angustia

El modelo PDD (Protesta, Desesperación y Desapego), Robertson y Bowlby encontraron tres etapas progresivas de angustia:

Protesta: El niño llora, grita y protesta enojado cuando el madre o cuidador se retira. Tratarán de aferrarse a la madre para evitar que esta se vaya.

Desesperación: la protesta del bebe comienza a detenerse, y al parecer esta más tranquilo, aunque todavía persisten las molestas. El bebe se niega a los intentos de consuelo de los demás y, a menudo parece retraído y desinteresado en cualquier cosa.

Desapego: si la separación continúa, el niño comenzará a interactuar con otras personas nuevamente. Rechazará a la madre o al cuidador a su regreso y mostrarán fuertes signos de ira.

5. La relación de apego entre el niño y su cuidador principal conduce al desarrollo de un modelo de funcionamiento interno

Este modelo de funcionamiento interno es un marco cognitivo que comprende representaciones mentales para comprender el mundo, el yo y los otros.

La interacción de una persona con los demás está guiada por recuerdos y expectativas de su modelo interno que influyen y ayudan a evaluar su contacto con los demás (Bretherton, & Munholland, 1999).

Alrededor de la edad de tres años, estos parecen convertirse en parte de la personalidad de un niño y, por lo tanto, afecta su comprensión del mundo y las interacciones futuras con los demás. Según Bowlby, el cuidador principal actúa como un prototipo para las relaciones futuras a través del modelo de funcionamiento interno.

Hay tres características principales del modelo de funcionamiento interno: (1) un modelo de confiabilidad los otros, (2) un modelo valor del yo y (3) un modelo de efectividad del yo cuando se interactúa con los demás.

Es esta representación mental la que guía el comportamiento social y emocional en el futuro a medida que el modelo de funcionamiento interno del niño guía su receptividad hacia los demás en general.

El estudio de los 44 ladrones juveniles

Bowlby creía firmemente en que la relación entre el bebé y su madre durante los primeros cinco años de vida era crucial para la socialización.

Tanto así que la interrupción de dicha relación primaria podría conducir a una mayor incidencia de delincuencia juvenil, dificultades emocionales y comportamiento antisocial.

Para probar su hipótesis, estudió a 44 delincuentes adolescentes en una clínica de orientación infantil.

Objetivo del estudio: Investigar los efectos a largo plazo de la privación materna, para determinar si los delincuentes habían sufrido privación. De acuerdo con la Hipótesis de privación materna, romper el vínculo materno con el niño durante las primeras etapas de su vida puede tener serios efectos sobre su desarrollo intelectual, social y emocional.

Metodología: Entre 1936 y 1939, se seleccionó una muestra por conveniencia de 88 niños de la clínica donde trabajaba Bowlby. De estos, 44 eran jóvenes que se encontraban recluidos por hurto. Bowlby seleccionó a otro grupo de 44 niños para los cuales actuaron como controles, los cuales fueron remitidos a la clínica debido a problemas emocionales, pero que aún no habían cometido ningún delito.

Al ingresar a la clínica, cada psicólogo evaluó su coeficiente intelectual y también evaluó las actitudes emocionales del niño hacia las pruebas. Al mismo tiempo, un trabajador social entrevistó a un padre para registrar los detalles de la vida temprana del niño, por ejemplo, períodos de separación.

El psicólogo y el trabajador social realizaron informes independientes. Luego, un psiquiatra (Bowlby) realizó una entrevista inicial con el niño y el padre acompañante, en la cual se realizaba un diagnóstico como, por ejemplo, psicopatía por carencia afecto.

Resultados: Más de la mitad de los ladrones juveniles habían estado separados de sus madres por más de seis meses durante sus primeros cinco años de vida. En comparación el grupo de control en el cual tan solo dos habían presentado una separación.

También descubrió que 14 de los jóvenes “ladrones” (32%) mostraron «psicopatía por carencia afectiva», o sea no podían cuidar o sentir afecto por los demás. Ninguno de los individuos del grupo de control presentó psicópatas por carencia afectiva.

Bowlby descubrió que el 86% de los individuos que fueron diagnosticados como ‘psicópatas carentes de afecto’ en el grupo 1 (“ladrones”) habían experimentado un largo período de separación materna antes de los 5 años, muchos de ellos habían pasado la mayor parte de sus primeros años en hogares residenciales u hospitales y no solían ser visitados por sus familias.

Tan solo el 17% de los pertenecientes al grupo de “ladrones” que no fueron diagnosticados como “psicópatas” experimentaron una separación materna. Solo dos individuos del grupo de control experimentaron una separación prolongada durante sus primeros 5 años de vida.

Conclusión: Bowlby concluyó que la separación/deprivación materna en la vida temprana del niño causó un daño emocional permanente.  Bowlby determinó esto como una condición patológica y la denominó psicopatía por carencia afectiva. Según él, dicha condición implica una falta de desarrollo emocional, caracterizado por la falta de preocupación por los demás, la falta de culpa y la incapacidad para formar relaciones significativas y duraderas.

Evaluación critica: La evidencia de respaldo que proporcionó Bowlby (1944) fue en forma de entrevistas clínicas y datos retrospectivos sobre aquellos que fueron y no separados de su cuidador principal.

Por tanto, esto significa que Bowlby solicitó a los participantes que realizaran una retrospectiva y recordaran dichas separaciones. Estos recuerdos pueden no muy ser precisos.

Además, Bowlby diseñó y ejecutó el experimento él mismo. Por lo cual, puede haber incurrido en el sesgo del experimentador. Particularmente porque era él mismo el responsable de realizar el diagnóstico de psicopatía.

Otra crítica realizada al estudio de los “44 ladrones” fue que concluyó que la “psicopatía por carencia afectiva” era causada por la deprivación materna. Estos son datos correlacionales y, por tanto, solo muestran una relación entre dos variables. De hecho, otras variables externas, tales como el conflicto familiar, los ingresos de los padres, educación, etc. pueden haber afectado el comportamiento de los “44 ladrones” y no, necesariamente como se concluyó, la interrupción del vínculo de apego. Por lo tanto, las conclusiones de Bowlby fueron erróneas, al mezclar la causa y el efecto con la correlación.

El estudio fue vulnerable a sesgos de los investigadores. Bowlby realizó las evaluaciones psiquiátricas y realizó los diagnósticos de psicopatía sin afecto. Sabía si los niños estaban en el ‘grupo de robo’ o en el grupo de control. En consecuencia, sus hallazgos pueden haber influido inconscientemente por sus propias expectativas. Esto potencialmente socava su validez.

Referencias

  1. Bowlby, J. (1944). Forty-four juvenile thieves: Their characters and home life. International Journal of Psychoanalysis, 25(19-52), 107-127.
  2. Bowlby, J. (1989). Una base segura. Aplicaciones clínicas de una teoría del apego. Ediciones Paidós
  3. Bowlby, J. (1993). El apego. El apego y la pérdida 1. Ediciones Paidós
  4. Bowlby, J. (2006). Los vínculos afectivos: formación, desarrollo y pérdida. Ediciones Morata.
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