El Trastorno de ansiedad social también conocido como fobia social, es un temor persistente e irracional ante situaciones que puedan involucrar el escrutinio y juicio por parte de los demás.

Las personas con Trastorno de Ansiedad Social, temen la humillación en situaciones sociales por miedo a sentirse avergonzados delante de otras personas, suelen tener dificultades para hablar en público e interactuar con desconocidos.

Las personas con este trastorno se preocupan anticipadamente por situaciones en las cuales se tienen que desempeñar socialmente, experimentan preocupación por sentir vergüenza, ser juzgados como débiles, “locos” o estúpidos.

Su temor a hablar en público se debe a la preocupación por ejemplo a que los demás se den cuenta que sus manos sudan o su voz es temblorosa, en otras palabras a quedar en ridículo, además pueden experimentar ansiedad extrema al conversar con extraños por miedo a parecer confusos.

Su ansiedad social los puede llevar a evitar comer, escribir o realizar otras actividades cotidianas en público como consecuencia de su miedo a quedar avergonzados.

Las personas con fobia social casi siempre experimentan síntomas de ansiedad, tales como palpitaciones, sequedad de la boca, temblores, sudoración, malestar gastrointestinal, diarrea, tensión muscular o temblores, voz quebradiza,  rubor e incluso confusión.  En los casos más severos pueden experimentar ataques de pánico.

Los síntomas que sienten las personas con ansiedad social pueden llegar a constituirse en una fuente de preocupación añadida a su trastorno, donde pueden sentir que los síntomas que experimentan se traducirán en una mayor atención no deseada y vergonzosa para ellos.

Por esta razón tienen a evitar situaciones sociales en las cuales puedan experimentar ansiedad o estrés intenso como salir o hablar en público.  También suelen sufrir de ansiedad anticipatoria en relación con el próximo evento o situación social.

Esto puede generar un círculo vicioso: la ansiedad anticipatoria conduce a malos resultados (ya sean reales o percibidos) de la situación social, lo que conlleva a una mayor ansiedad anticipatoria para situaciones futuras.

La mayoría de las personas con ansiedad social reconocen que su miedo es excesivo e irracional.  Tratan de evitar cualquier situación temida en su vida.  Si se ven obligados a enfrentar una de dichas situaciones experimentan una ansiedad intensa.

La incidencia de este trastorno esta entre el 5 y el 13 por ciento de la población.  La investigación indica que es más frecuente en las mujeres en una proporción de 3 a 2 con respecto a los hombres, sin embargo estos son más propensos a buscar tratamiento.

Su inicio es más frecuente en la adolescencia, aunque puede empezar antes o después, muchas personas sufren en silencio durante años y sólo buscan ayuda cuando sus temores precipitan una crisis importante en sus vidas.

Beeldredacteur / Pixabay
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Tipos de fobia social

Para algunas personas, casi cualquier circunstancia social es motivo de temor y ansiedad.  Cuando esto ocurre se habla de una fobia social generalizada.   Para las personas que sólo una o dos situaciones en particular les produce ansiedad se considera que tienen una forma no generalizada del trastorno o específica la cual se limita a ciertas situaciones como ir al baño cuando hay personas en el ambiente contiguo .

Algunos investigadores han sugerido otra forma de agrupar a las personas que padecen de este trastorno según el tipo de situación que les provoca ansiedad.  Han propuesto dos categorías principales funcional e interaccional.

El grupo funcional incluye a todos aquellos que presentan una fuerte ansiedad ante la idea de enfrentar alguna situación, como estar en presencia de otras personas, cenar afuera, trabajar, dar un discurso etc.

El grupo interaccional estaría constituido por aquellas personas cuyos temores se centran en las circunstancias en las que tienen que conversar o relacionarse con otros, como conocer gente nueva.

Los síntomas típicos de la fobia social también se pueden presentar como consecuencia de problemas médicos o físicos, tales como la enfermedad de Parkinson, la obesidad, desfiguración u otras condiciones que pueden producir ansiedad severa, sin embargo en estos casos y teniendo en cuenta que estas condiciones de por sí generan gran ansiedad, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), excluye del diagnóstico tales condiciones ya que los síntomas son producidos por circunstancias médicas o físicas.

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Síntomas específicos

Es frecuente que se confunda la timidez con ansiedad social, sin embargo son dos completamente diferentes, mientras que alguien tímido puede sentirse incomodo al estar con otras personas, por lo cual experimentarían algunos de los síntomas propios de la ansiedad social, las personas tímidas sin embargo no llegarían al extremo de evitar situaciones sociales como si lo haría alguien que padezca de este trastorno.

Por otro lado las personas con trastorno de ansiedad social pueden no ser tímidos en absoluto.  Pueden sentirse a gusto con otros la mayor parte del tiempo, pero ciertas situaciones particulares, pueden activar sus síntomas, como caminar por un pasillo en público o dar un discurso, lo cual puede limitar la vida normal interfiriendo en la carrera o las relaciones sociales.

El trastorno de ansiedad social se caracteriza por la presencia de los siguientes síntomas típicos:

  • Temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso.
  • Según el DSM-5, el diagnóstico también se puede dar si el miedo se produce exclusivamente en el contexto de situaciones de desempeño social.
  • La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación.
  • El individuo reconoce que este temor es excesivo o irracional.
  • Las situaciones sociales o actuaciones en público temidas se evitan o bien se experimentan con ansiedad o malestar intensos.
  • Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar que aparece en la(s) situación(es) social(es) o actuación(es) en público temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal del individuo, con sus relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien producen un malestar clínicamente significativo.
  • En los individuos menores de 18 años la duración del cuadro sintomático debe prolongarse como mínimo 6 meses.
  • El miedo o el comportamiento de evitación no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica y no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental.
  • Si hay una enfermedad médica u otro trastorno mental, el temor no se relaciona con estos procesos.

Tratamiento del trastorno de ansiedad social

El objetivo del tratamiento de este trastorno busca ayudar a que las personas se desempeñen de forma eficaz en situaciones sociales sin sentir ansiedad.

Como métodos de tratamiento se utilizan ciertos tipos de medicamentos psiquiátricos y la psicoterapia, aunque una combinación de ambos métodos puede resultar más efectiva, en algunos casos aislados las personas pueden encontrar alivio de algunos de sus síntomas de ansiedad social a través de simples técnicas de autoayuda aunque en general quién es diagnosticado con fobia social requiere de un tratamiento profesional para superarlo.

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Psicoterapia

La psicoterapia es un método muy eficaz para el tratamiento de la fobia social, en particular la Terapia Cognitiva Conductual (TCC), que incluyen técnicas como la terapia de exposición con reestructuración cognitiva y entrenamiento en habilidades sociales – las cuales parecen ser muy eficaces en el tratamiento de los síntomas de la ansiedad social.

El tratamiento a través de la TCC suele ser corto en algunos casos se puede administrar en unas 16 sesiones, una por semana por lo general, al finalizar el tratamiento el paciente sentirá la reducción de los síntomas considerablemente e incluso en algunos casos desaparecerán por completo.

Otros tratamientos eficaces son la Terapia Cognitiva, entrenamiento en habilidades sociales, ejercicios de relajación, terapia de exposición por sí sola y la terapia conductual además de otras prácticas terapéuticas.

La terapia de exposición es a menudo un componente principal del tratamiento, implica comprender la base irracional de los temores (reestructuración cognitiva), la enseñanza de técnicas de relajación sencillas las cuales se aplicaran en el momento en que poco a poco son expuestos a la situación que provoca ansiedad.

La exposición se realiza por primera vez en un sitio seguro como el consultorio en una sesión de terapia, imaginando el escenario y enfrentando la situación con el apoyo del terapeuta.

Cuando la confianza del paciente crece, él o ella comenzaran a aplicar las habilidades aprendidas en los escenarios y ambientes del mundo externo.

El tratamiento con psicoterapia ha demostrado ser muy efectivo en el tratamiento del trastorno de ansiedad social, la mayoría de las personas que son tratadas con este método con un terapeuta adecuadamente entrenado y con la suficiente experiencia encontrara alivio en sus síntomas.

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