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1. Los antidepresivos son muy impredecibles

Desafortunadamente para alrededor de la mitad de los pacientes deprimidos, los primeros antidepresivos que les son prescritos no tienen efectos sobre ellos.

Además de este dato, alrededor de un tercio de los pacientes no responden a ningún tipo de medicación y esto a pesar de las terapias psicológicas suelen ser útiles.

Por el momento, la única manera de saber sobre sus efectos es probarlos y ver qué pasara.

Esto significa que muchas personas deprimidas deben esperar alrededor de tres meses para comprobar si los medicamentos les funcionan o no.

2. La ciencia detrás de los antidepresivos podría estar basada en hechos sin fundamento

La base científica que soporta el uso de antidepresivos de uso común está totalmente fundamentada en conocimientos obsoletos, de acuerdo con una revisión de una investigación.

Durante casi 50 años los médicos psiquiatras, científicos y el público en general han creído que la depresión está relacionada con bajos niveles de serotonina en el cerebro.

Sin embargo, las nuevas investigaciones han hallado, evidencias que sugieren que las personas deprimidas en realidad tienen mayores niveles de serotonina en el cerebro y no menores.

Esto implicaría que los antidepresivos comúnmente usados actualmente, en la práctica tendrían un efecto contrario al esperado, empeorando la situación.

3. Algunos científicos afirman que no funcionan

La nueva generación de antidepresivos los Inhibidores Selectivo de la Recaptación de Serotonina (ISRS) tales como el Prozac o Seroxat su mayoría están, “por debajo de los criterios recomendados para la significación clínica“.

En otras palabras, los fármacos más modernos prescritos generalmente para la depresión no son más eficaces que un placebo.

En la revisión de la evidencia encontrada sobre los efectos que tenían los fármacos, estos presentaban diferentes efectos en las personas con diferentes niveles de depresión:

En la depresión leve: no fue probado el efecto ya que este tipo de depresión se suele tratar generalmente con una “terapia conversacional” en lugar de medicamentos.

Depresión moderada: el uso de antidepresivos “prácticamente no hacen diferencia” con cualquier otro tipo de opción.

Para un grupo con depresión severa: los antidepresivos tienen un efecto “pequeño y clínicamente significativo”.

Para la mayoría de las personas con depresión severa: los antidepresivos tenían un significativo efecto clínico benéfico, sin embargo, este efecto no era superior al efecto placebo esperado.

(Ver investigación)

4. Efectos secundarios ocultos

Una encuesta reciente aplicada a personas que toman antidepresivos encontró, niveles más altos de los esperados de insensibilidad emocional, problemas sexuales y pensamientos suicidas, los cuales podrían estar asociados con la medicación.

El estudio, publicado en la revista Psychiatry Research, encontró que por lo menos la mitad de las personas encuestadas tenían problemas psicológicos debido a su medicación.

Las personas fueron encuestadas sobre 20 efectos adversos que la medicación podría tener, las respuestas más significativas fueron las siguientes:

  • 62% afirmó que presentaba “dificultades sexuales ”,
  • 52% dijo “no sentirse como ellos mismos”,
  • 42% notó una “reducción de sus sentimientos positivos ‘,
  • 39% notaron en sí mismos, el ‘cuidar menos sobre los demás’,
  • y el 55% informó sobre ‘síndrome de abstinencia’.

Sin embargo, en contraste con estos resultados, el 82% afirmó que la medicación había sido útil en la lucha contra su depresión.

5. La mayoría de los antidepresivos esta relacionado con el aumento de peso

El bupropión, que se comercializa como Wellbutrin, es el único antidepresivo que se ha relacionado con la pérdida de peso, según una investigación.

Por el contrario, aquellos que tomaron fluoxetina (conocida principalmente como Prozac) ganaron un promedio de 4.6 libras en el mismo periodo de tiempo.

Por lo tanto, aquellos que tomaban Wellbutrin pesaron un promedio de 7 libras menos que aquellos que tomaron Prozac durante un periodo de dos años.

6. Antidepresivos y pérdida de memoria

Los antidepresivos de la anterior generación, conocidos como los tricíclicos, se han relacionado con la pérdida de memoria.

Algunos de los medicamentos incluyen:

  • desipramina (Norpramin),
  • imipramina (Tofranil),
  • clomipramina (Anafranil),
  • y doxepina (Sinequan).

Alrededor de la mitad de las personas que consumían estos medicamentos, reportaron problemas de concentración y un tercio afirmaron presentar pérdida de la memoria.

(Ver investigación)

7. Los suplementos naturales pueden aumentar la eficacia de los antidepresivos

Cuatro suplementos naturales han sido vinculados por las investigaciones recientes, los cuales parecen que aumentan la eficacia de los antidepresivos.

Estos suplementos son:

  • Aceites Omega 3 presente en el pescado,
  • S-adenosilmetionina (SAM),
  • metilfolato (forma bioactiva de ácido fólico),
  • y la vitamina D.

Las conclusiones provienen de una revisión de 40 ensayos clínicos llevados a cabo alrededor de todo el mundo.

En cada prueba clínica se empleó un antidepresivo común en tándem con los suplementos dietéticos.

8. Los antidepresivos han sido vinculados con el autismo

Al parecer las madres que usan antidepresivos durante el embarazo podría duplicar el riesgo de desarrollar autismo en sus hijos.

Las conclusiones proceden de una investigación reciente que monitoreo 145,456 embarazos.

Donde aproximadamente el 7% de las mujeres embarazadas consumían antidepresivos, este estudio podría tener implicaciones muy importantes en la prescripción de antidepresivos durante el embarazo.

9. Antidepresivos, autolesiones y el suicidio

Un antidepresivo frecuentemente empleado, el cual fue diseñado específicamente para adolescentes resulta en realidad ineficaz, según una investigación.

Peor aún, se ha relacionado con efectos secundarios graves.

La droga se llama paroxetina, la cual se comercializa como Paxil, Seroxat y Aropax.

(Leer más sobre este estudio aquí.)

10. Antidepresivos y ansiedad social

Trastorno de ansiedad social se trata cada vez más frecuentemente con antidepresivos, sin embargo, este no es el tratamiento más eficaz.

Un estudio encontró que la terapia cognitivo-conductual (TCC) era más eficaz y sus beneficios continuaban después del tratamiento inicial había terminado.

Los investigadores hallaron que las terapias psicológicas eran más eficaces de por sí, para el tratamiento de la ansiedad social.

Como consecuencia, estas deberían ser la primera opción de elección para el tratamiento.

Los antidepresivos también fueron efectivos, pero se asocian con efectos secundarios y no son eficaces para algunas personas.

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