¿Cómo prevenir el deterioro cognitivo?

Alrededor de los 60 años, nuestro cerebro lentamente empieza a perder parte de su volumen. La corteza cerebral, responsable de la mayor parte de las funciones cerebrales de alto nivel, es la que más se ve afectada.

Muchas de aquellas partes de nuestro cerebro las cuales apoyan las funciones cognitivas y el movimiento corporal experimentan importantes reducciones.

Igualmente, la materia blanca de nuestro cerebro disminuye. Los cambios más grandes ocurren en las áreas que gobiernan el pensamiento, la atención, la memoria, el comportamiento social, la orientación y la motricidad fina.

El Dr. Michael Merzenich En su libro, Soft-Wired, en el cual describe como la nueva ciencia de la plasticidad cerebral puede cambiar nuestras vidas, se pregunta:

“¿Qué regiones cerebrales controlan las funciones cerebrales que se ven afectadas negativamente por la edad, según están indexadas por el estado de las células nerviosas, la complejidad de sus interconexiones, la maquinaria química que soporta sus acciones y las funciones que soportan?

¿La respuesta?,  Casi todas ellas…

A partir de los 20 años, nuestro cerebro comienza a perder naturalmente neuronas como parte del proceso de envejecimiento.

A la edad de 75 años, casi una décima parte de las neuronas con las que nacemos han muerto.

Sin embargo, el cerebro de los ancianos tiene una capacidad menor para reemplazar las células nerviosas, las cuales mueren más rápido de lo que son capaces de ser reemplazadas.

(No entre en pánico, la mayoría de las células cerebrales sobreviven hasta final de la vida, o hasta que aparece el Alzheimer).

En el camino las interconexiones de trillones de células nerviosas que sobreviven progresivamente se van simplificando.

Merzenich lo describe de la siguiente forma:

La formación de conexiones en un cerebro joven se ha descrito como la construcción de un complejo sistema de transporte, repleto de avenidas, carreteras, caminos, calles, senderos y vías.

Este sistema se encuentra en nuestro interior y conecta con una infraestructura heredada de autopistas.

Cuando llegamos a la edad avanzada, nuestra infraestructura de vías se encuentra en un desarrollo inverso. Los múltiples caminos secundarios han sido eliminados, y las calles y carreteras locales no se encuentran en manteniendo.

Si no hacemos algo al respecto pronto, nuestras excursiones por nuestra mente se limitarán a tan sólo ir a los destinos más destacados.

¿Por qué el cerebro se deteriora?

Según Merzenich, hay muchas razones por las cuales la función cerebral disminuye naturalmente.

Los cerebros más viejos, en cierta forma, se están agotando.

La capacidad de un cerebro de una persona mayor para mantenerse a sí misma se ve comprometida por la disminución de la oferta vascular, cambios en la energía celular, fuentes de nutrientes y activos del sistema inmunológico.

La calidad de la información procedente de los sentidos se hace más pobre a medida que la visión, el olfato, el oído, las sensaciones y el gusto se degradan, y nuestro cuerpo físico (músculos, articulaciones, huesos) está disminuyendo.

El cerebro anciano sufre por el desuso.

Es una creencia popular que cuando una persona alcanza sus años dorados, debe retirarse y tomarse la vida con calma.  Si alguien continúa trabajando, a menudo es porque ha demostrado dominar su temática.

En este escenario de la jubilación forzosa, una persona está operando de manera automática, no aprende o piensa activamente, lo cual sólo contribuye al declive de su cerebro.

Si tienes un cerebro usarlo o piérdelo.  La información a la que rara vez se accede y los comportamientos raramente usados ​​causan una disminución en las vías neuronales hasta que dichas conexiones se pierden completamente.

El “Aprendizaje negativo” acelera el deterioro del cerebro a cualquier edad

Desde el nacimiento hasta la muerte, nuestro cerebro está constantemente alterando su forma física y funciones como resultado de las experiencias, comportamientos, emociones e incluso pensamientos.

Esta increíble capacidad de transformación, conocida como neuroplasticidad, lo que realmente cambia son la fuerza de las conexiones entre las neuronas, las sinapsis, que se involucran en los patrones cerebrales. Cuanto más se repita algo, más conexiones se realizan.

Sin embargo, la plasticidad cerebral es una calle de dos vías. Es tan fácil generar cambios negativos como los positivos. Merzenich llama el cambio neuroplástico inverso como “aprendizaje negativo” y escribe:

Es casi tan fácil producir cambios que pueden perjudicar la memoria o ralentizar el control mental o físico, como mejorar la memoria o acelerar las funciones cerebrales… en ese sentido, muchas personas mayores son maestros absolutos en dirigir su plasticidad cerebral en la dirección equivocada

Por ejemplo, no es raro que una persona típica pase más de 50 horas a la semana mirando una pantalla.

Realizar esto reduce continuamente nuestro campo de visión a una zona pequeña, parecida a una caja, justo enfrente de nuestros ojos.

Nuestros cerebros aprenden a clasificar todo lo que esta fuera de esta caja como una distracción que no merece atención y con el tiempo nos convertimos en profesionales para filtrar cualquier objeto que no esté justo delante de nosotros.

Al desarrollar una atención sostenida en la visión central, nuestra visión periférica sufre, y sin darnos cuenta nuestra visión del mundo se contrae lentamente.

Millones de personas han perdido el control de su función de mano en lo que se conoce como distonía focal de la mano.

Las personas que realizan movimientos repetitivos de la mano, tales como los usuarios de un teclado o ratón, músicos profesionales o trabajadores de línea de montaje, pueden perder la capacidad de mover sus dedos individualmente debido a que sus cerebros re-conectan las neuronas en la corteza sensorio motora.

El problema no está en sus manos, como se creyó alguna vez. Esta condición puede ser revertida a través del reciclaje de las funciones cerebrales.

Con la edad, a las personas se les torna más difícil el oír, por lo cual es  comprensible que suban el volumen de sus dispositivos.

Pero, al aumentar el volumen, están acondicionando sus cerebros para sonidos dentro de un rango más alto, lo cual tan sólo contribuye a la pérdida comunicativa adicional y al deterioro cerebral.

Estudios demuestran que la plasticidad específica depende de la intensidad del sonido, muestran que cuando los cerebros están expuestos a sonidos de un nivel específico, se “especializan” en la recepción de dicho sonido en un rango intensivo estrecho y degrada la escucha de sonidos más fuertes o más suaves en otros niveles.

Cuando usted aumenta el volumen en la televisión o la radio, su cerebro se adaptará rápidamente a aquellas formas que favorecen dicho rango de volumen.

Otros hábitos que dañan nuestro cerebro

Fumar – Casi todos saben que los cigarrillos causan cáncer, sin embargo, ¿sabías que la nicotina en los cigarrillos puede encoger tu cerebro?

Varios estudios han demostrado que “el tabaquismo esta asociado con anormalidades cerebrales estructurales a gran escala y extensas”.

El tabaquismo adelgaza la corteza orbito-frontal, un área del cerebro asociada con el control de los impulsos, el procesamiento de las recompensas y la toma de decisiones.

Demasiado Azúcar – comer en exceso, déficit de la formación de memoria, trastornos de aprendizaje y la depresión se han asociado con el exceso en el consumo de azúcar.

Las investigaciones demuestran que los altos niveles de azúcar reducen la capacidad del cerebro para producir un químico importante llamado Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (FNDC o también conocido como BDNF, del inglés brain-derived neurotrophic factor).

FNDC ayuda a formar nuevos recuerdos, aprender y controlar nuestra capacidad de saber cuándo dejar de comer.  Sin FNDC, también somos más susceptibles a la depresión y a la demencia.

Falta de sueño – escatimar con el sueño puede enfermarnos, que aumentemos de peso y hacernos más tontos.

Muchos estudios han relacionado la falta de sueño con enfermedades del corazón, diabetes, depresión, muerte prematura y un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer, Parkinson, derrame cerebral, algunos tipos cánceres y la esclerosis múltiple.

La Soledad – Los sentimientos de soledad suelen causar estrés y reacciones inflamatorias en el cerebro. Un estudio reveló que las personas que tenían menos contactos sociales presentaban un deterioro cognitivo más severo.

No leer o hablar poco – La lectura estimula muchas áreas de alto nivel cerebral y mejora la conectividad entre los circuitos neuronales utilizados.

La investigación sugiere que la lectura puede ayudar a reducir el riesgo de Alzheimer y demencia.

La interacción con otros ayuda a mantener la función cerebral y la agudeza mental.

Un estudio encontró que las personas sin importar su edad que hablaban y socializaban con otros se desempeñaban mejor en las pruebas cognitivas que aquellos que no comunicaban o compartían sus sentimientos.

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