Las palabras y miradas de los otros nos determinan, nos marcan, nos dejan huella.

Necesitamos sentirnos confirmados para pertenecer, para  construirnos a nosotros mismos a partir de lo que los demás nos brindan.

Necesitamos de una primera aprobación exterior, porque la carencia de la misma traería futuros problemas con la autoestima.

Nuestra autoimagen fue construida a partir de lo que recibimos del mundo externo. Por ejemplo,  si una madre le dice a su hijo que es un inútil, que no hace nada bien, posiblemente ese  niño ya convertido en adulto, se vea a sí mismo de la misma manera que su madre lo llamaba. Su autoimagen estará completamente débil.

La necesidad de pertenencia y aceptación son condiciones humanas por excelencia, y son necesarias en su justa medida.

El problema se produce cuando esta condición de dependencia se vuelve negativa, es decir, cuando nos esforzamos en demasía con el único objetivo de lograr la aprobación de los demás, y dejamos de lado el bienestar personal.

De nada sirve tener las mismas creencias u opiniones del resto, únicamente para encajar o sentirnos aceptados. De nada sirve rebajarnos ante los comentarios despectivos de otra persona.

¿Cuántas cosas dejamos de hacer por intentar caerle bien a los demás?. Muchas veces, por evitar las críticas negativas, dejamos de lado lo que sentimos, lo que nos gusta y lo que nos hace felices.

Para evitar que esto ocurra, y poder tomar de forma individual las riendas de la propia vida, es necesario cambiar nuestras creencias y pensamientos, reforzando nuestra autoestima para sentirnos más a gusto con nosotros mismos y no necesitar de otros para sentirnos conformes.

Si bien es una tarea difícil, el primer paso consiste en aceptarnos por lo que somos, con nuestros defectos y virtudes. Todos somos diferentes, habrán personas que se sentirán a gusto con nosotros, y otros quizás tengan críticas negativas.

Debemos respetar las opiniones y creencias de los demás. Cada persona es libre y tiene libertad de pensamiento. Nuestro deber es  aceptarnos a pesar de las diferencias.

Es imposible gustarle a todo el mundo, pero lo importante es ser felices y estar a gusto con nosotros mismos.

Solo nosotros nos conocemos a fondo. Cuantos más seguros estemos con nuestro cuerpo, y forma de ser, menos nos afectarán los comentarios ajenos.

Solamente queriéndonos a nosotros mismos podremos conocernos un poco más, cambiar nuestros errores y afirmar los aspectos positivos. Vamos a ser más felices al dejarnos guiar por lo que nosotros mismos, liberándonos de todo prejuicio externo.

Que ninguna persona determine como debes ser, solo vos podes tomar las riendas de tu vida, a partir de una aceptación plena e incondicional. Solo como somos ahora mismo es como debemos ser.

No intentes ser diferente.  Sos especial y único por el simple hecho de ser vos. Que nadie te quite el privilegio de ser vos mismo.

Deja un comentario